“Hola Estrella…. se que esta no es en absoluto la manera de decirte todo esto, pero posees una rara habilidad; consigues que siempre que tengo pensado y meditado decirte algo, no consiga hacerlo luego, por eso ya no me queda otro remedio.
Y hoy quiero decirte que no lo estoy pasando bien últimamente, y te lo quiero decir porque te incumbe, porque nos incumbe.
Supongo que puede ser otra locura mía, otro brazo del demonio en esta cabeza loca que no sabe a dónde va; pero aún así me atormenta y sólo puedo hacer tres cosas:
- Puedo alejarme de ti, de tu mirada y de tu pelo; pero aunque lo intentase no podría, te quiero demasiado y quiero que sigas junto a mí.
- Puedo obviar este tormento y fingir que todo marcha bien; pero es un engaño al cielo, a ti y a mí mismo; por eso tampoco voy a hacerlo.
- Puedo contarte lo que pienso y lo que siento, decirte porqué no sonrío al levantarme y entonces, quizás entonces cambies, cambie yo también, y el cielo sea azul por primavera.
Y es que a veces siento que no caminas junto a mi, que estás conmigo obligada, o simplemente porque sí, pero que en verdad ni te va ni te viene… Ya te digo que puede ser otra neblina en mi cabeza de viejo trotamundos pero necesito arreglarlo para no pasarme más noches en blanco…
Está bien Estrellla que tengas tus pies y tu camino, sobre todo cuando pasan tantas noches que estoy lejos en mis viajes; pero a veces creo que es demasiado. Se que es injusto que yo lo diga pero no tengo otra opinión que contrastar, y creo que no merezco lo que haces algunas veces y eso muerde mi cuerpo, mi alma, mi mente y mi razón… Supongo que tendrás otra idea en tu cabeza, pero yo creo que muchas veces no pones nada de tu parte.
Tu piensa, Estrella, que si ahora el Padre me llevase a su mesa, si mis pasos ya no sonasen junto a los tuyos, cambiaría en algo lo que sientes??
Porque hoy no te estoy pidiendo que hagas grandes cosas, sino tan solo que pienses y repases si de verdad quieres caminar conmigo o simplemente te da igual; y que si de verdad quisieras, que lo demuestres alguna vez, nada grave, un escrito, una caricia, un beso, una sonrisa…
Si te estoy escribiendo todo esto no es porque este enfadado, que no lo estoy, sino porque estoy triste; porque si fueras cualquier otra persona simplemente seguiría mi camino sabiendo que ya hice mi tarea; pero no puedo pasar de largo frente a ti, no puedo ni quiero; porque me importas Estrella, porque cuando una tarde me escribes, o me escribías sin motivo, el resto de ese día ya era diferente.
Porque mi misión en el mundo me atormenta, porque sufro al tener que esconderme detrás de cada esquina, porque lloro al acordarme de todos esos hombres buenos muertos; pero pensar en ti hace que mis viajes sean más cortos, las noches en la calle menos frías y que, de vez en cuando, sienta que el mundo me sonríe.
Y porque lo he intentado todo, porque ya no puedo hacer más, porque tan sólo quiero ser feliz contigo… pero para eso necesito saber que a ti también te importo…
Un beso.
Pablo”
Y Pablo murió, y Estrella le lloró, y lloró porque ninguno supo llevar bien las riendas de ese caballo blanco…
(No tengo ni idea de si San Pablo tuvo novia, mujer o algo del estilo, es símplemente un ejemplo metafórico…)
Saludos Cibernáutas!!.